Meditación de nuestro Director Espiritual

MARTES DE LA QUINTA SEMANA DE CUARESMA 2020:

Tiempo de Cuaresma.

PRIMERA LECTURA DE LA MISA

Los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirar a la serpiente de bronce

Lectura del libro de los Números 21, 4-9

En aquellos días, desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia el mar Rojo,
rodeando el territorio de Edom.
El pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés:
—«¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan
ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo.»
El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron
muchos israelitas.
Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo:
—«Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que
aparte de nosotros las serpientes.»
Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió:
—«Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de
serpientes quedarán sanos al mirarla
Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una
serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado.

SALMO RESPONSORIAL

Salmo responsorial Sal 101, 2-3. 16-18. 19-21 (R/.: 2)

R/.

Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti.
Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti;no me escondas tu rostro el
día de la desgracia. Inclina tu oído hacia mí; cuando te invoco, escúchame en
seguida. R/.

Los gentiles temerán tu nombre, los reyes del mundo, tu gloria. Cuando el Señor
reconstruya Sión y aparezca en su gloria, y se vuelva a las súplicas de los
indefensos, y no desprecie sus peticiones. R/.
Quede esto escrito para la generación futura, y el pueblo que será creado alabará al
Señor. Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario, desde el cielo se ha fijado
en la tierra, para escuchar los gemidos de los cautivos y librar a los condenados a
muerte.

R/.
Versículo antes del evangelio
La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; quien lo encuentra vive
para siempre.

EVANGELIO DE LA MISA

Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que yo soy

Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 21-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
—«Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no
podéis venir vosotros.»
Y los judíos comentaban:
—«¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”?»
Y él continuaba:
—«Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo,
yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis por vuestros pecados:
pues, si no creéis que yo soy, moriréis por vuestros pecados.»
Ellos le decían:
—«¿Quién eres tú?»
Jesús les contestó:
—«Ante todo, eso mismo que os estoy diciendo. Podría decir y condenar muchas
cosas en vosotros; pero el que me envió es veraz, y yo comunico al mundo lo que he
aprendido de él.»
Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre. Y entonces dijo Jesús:
—«Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que yo soy, y que no hago nada
por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está
conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada.»
Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.

Para la reflexión sobre las lecturas

 ´  Cristo levantado en la Cruz, clavado en ella por Amor para salvarnos del pecado y de la muerte eterna, es el centro de las lecturas de hoy. Así, en la primera lectura, los mordidos de serpiente quedaban curados al contemplar la serpiente de bronce de Moisés, hecha por mandato de Dios, y que anunciaba la curación de nuestros pecados por parte de Cristo.

El Evangelio nos habla de cómo esto se cumple plenamente en Cristo: —«Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que yo soy, y que no hago nada
por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está
conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada.»
Cristo clavado en la cruz se nos revela como el Hijo de Dios hecho hombre para salvarnos.

La Cruz es el camino para conocer al verdadero Dios Por tanto no rechacemos la Cruz en nuestra vida, sino abracémonos a ella,  para encontrarnos plenamente con Cristo, nuestro salvador.

De los Sermones de San León Magno, Papa
(Sermón 8 sobre la pasión del Señor, 6-8: PL 54, 340-342)

La cruz de Cristo, fuente de todas las bendiciones y origen de todas las gracias

Que nuestra alma, iluminada por el Espíritu de verdad, reciba con puro y libre corazón la gloria de la cruz, que irradia por cielo y tierra, y trate de penetrar interiormente lo que el Señor quiso significar cuando, hablando de la pasión cercana, dijo:  Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre.  Y más adelante:  Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré? Padre, líbrame de esta hora.  Pero si  por esto he venido, por esta hora. Padre, glorifica a tu Hijo.  Y como se oyera la voz del Padre, que decía desde el cielo:  Lo he glorificado y volveré a glorificarlo, dijo Jesús a los que lo rodeaban:  Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros.  Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va hacer echado fuera.  Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.

¡Oh admirable poder de la cruz!  ¡Oh inefable gloria de la pasión!  En ella podemos admirar el tribunal del Señor, el juicio del mundo y el poder del Crucificado.

Atrajiste a todos hacia ti, Señor, porque la devoción de todas las naciones de la tierra puede celebrar ahora, con sacramentos eficaces y de significado claro, lo que antes sólo podía celebrarse en el templo de Jerusalén y únicamente por medio de símbolos y figuras.

Ahora, efectivamente, brilla con mayor esplendor el orden de los levitas, es mayor la grandeza de los sacerdotes, más santa la unción de los pontífices, porque tu cruz es ahora fuente de todas las bendiciones y origen de todas las gracias:  por ella, los creyentes encuentran fuerza en la debilidad, gloria en el oprobio, vida en la misma muerte.  Ahora al cesar la multiplicidad de los sacrificios carnales, la sola ofrenda de tu cuerpo y sangre lleva a realidad todos los antiguos sacrificios, porque Tú eres el verdadero Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo; de esta forma, en ti encuentran su plenitud todas las antiguas figuras, y así como un solo sacrificio suple todas las antiguas víctimas, así un solo reino congrega a todos los hombres.

Confesemos, pues, amadísimos, lo que el bienaventurado maestro de los gentiles, el apóstol Pablo, confesó con gloriosa voz, diciendo:  Podéis fiaros y aceptar sin reserva lo que os digo:  Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores.

Aquí radica la maravillosa misericordia de dios para con nosotros:  en que Cristo no murió por los justos ni por los santos, sino por los pecadores y por los impíos; y, como la naturaleza divina no podía sufrir el suplicio de la muerte, tomó de nosotros, al nacer, lo que pudiera ofrecer por nosotros.

Efectivamente, en tiempos antiguos, Dios amenazaba ya a nuestra muerte con el poder de su muerte, profetizando por medio de Óseas:  Oh muerte, yo seré tu muerte; yo seré tu ruina, infierno.  En efecto, si Cristo, al morir, tuvo que acatar la ley del sepulcro, al resucitar, en cambio, la derogó, hasta el punto que echó por tierra la perpetuidad de la muerte y la convirtió de eterna en temporal, ya que si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida.

Oración

Te pedimos, Señor, que enciendas nuestros corazones con aquel mismo amor con que tu Hijo ama al mundo y que lo impulsó a entregarse a la muerte por salvarlo. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Que interceda por nosotros nuestra Señora del Socorro, para que alcancemos la salvación y para que acabe pronto la epidemia y por todos los que sufren de manea especial a causa de la misma y por nuestros hermanos difuntos.

Nuestra Señora del Socorro, ruega por nosotros.