Enrique Barrero Rodríguez pronunciará la Exaltación de la Santa Cruz

El martes 12 de septiembre, a las 20.00 horas, conmemoraremos en la Iglesia Colegial del Divino Salvador la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, culto instituido en las Reglas de nuestra Archicofradía desde el año 1676 y por el que la Iglesia rememora y honra la Cruz en la que murió nuestro Señor Jesucristo.

Comenzará con una celebración de la eucaristía ante el altar de nuestros Amantísimos Titulares, y a su finalización, el poeta Enrique Barrero Rodríguez pronunciará la meditación de la Exaltación de la Santa Cruz. (LEE AQUÍ LA MEDITACIÓN COMPLETA).

Nacido en Sevilla en 1969, Barrero es escritor, poeta y profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla. Cofrade de las hermandades de Pasión, el Calvario, los Javieres, la Hiniesta, San Benito, la Vera-Cruz y el Carmen y Rosario de Santa Catalina, ha pronunciado diversos pregones y exaltaciones, entre los que destacan el del Carmen de Santa Catalina, la Exaltación del Martes Santo en los Javieres, el Pregón de la Hiniesta y el de las Glorias de Sevilla en 2001 ante la Virgen de Valvanera, o más recientemente, en este 2023, el Pregón de los Armaos de la Hermandad Macarena.

Ha ganado diversos premios desde su juventud, entre los que pueden resaltarse el Florentino Pérez Embid, el accésit del Luis Cernuda, o el Alcavarán. También ha publicado diversas obras, algunas íntegramente cofradieras, como ¡Mater Dolorosa’ o ‘Varón de Dolores’.

ORIGEN DE LA FIESTA

La fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz que se celebra el 14 de septiembre tiene su origen en Jerusalén. Esta tradición comenzó a festejarse el día en que se encontró la Cruz donde padeció Nuestro Señor.

Hacia el año 320 la Emperatriz Elena de Constantinopla encontró la Vera Cruz, la cruz en que murió Nuestro Señor Jesucristo, La Emperatriz y su hijo Constantino hicieron construir en el sitio del descubrimiento la Basílica del Santo Sepulcro, en el que guardaron la reliquia.

Años después, el rey Cosroes II de Persia, en el 614 invadió y conquistó Jerusalén y se llevó la Cruz poniéndola bajo los pies de su trono como signo de su desprecio por el cristianismo. Pero en el 628 el emperador Heraclio logró derrotarlo y recuperó la Cruz y la llevó de nuevo a Jerusalén el 14 de septiembre de ese mismo año. Para ello se realizó una ceremonia en la que la Cruz fue llevada en persona por el emperador a través de la ciudad. Desde entonces, ese día quedó señalado en los calendarios litúrgicos como el de la Exaltación de la Vera Cruz.

Para evitar nuevos robos, la Santa Cruz fue partida. Una parte se llevó a Roma, otra a Constantinopla; una se dejó en Jerusalén y una más se partió en pequeñas astillas para repartirlas en diversas iglesias del mundo entero.